Porque siempre hay sitio para un paraíso, por muy efímero que sea.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
jueves, 24 de noviembre de 2011
Paraísos artificiales
Me siento, fumo y pierdo los pocos minutos que me quedan para entregar una práctica en escribir. Porque me has inspirado, tú lo sabes. Es curiosos que las musas de la palabra empiecen a acudir a mi en mi estado sobrio, ¿algo cambia? Quizá el reto mental de la palabra, los argumentos o la dialéctica sutil y malintencionada den a mi mente otro estímulo parecido al de el alcohol, el humo blanco o el sexo sin control ni conciencia.
Me siento bien, hoy me siento realmente bien y es por eso que decido hablar de paraísos. Antes de nada debo decir qué es para mi un paraíso, ya que en mi vida los hay a montones. Quizá lo más fácil sea decir lo que no es.
No es una meta, no es algo a lo que llegará si hago buenas acciones, no es un estado de paz y tranquilidad necesariamente, no es el pasaje bíblico donde todos los cristianos son felices. Entonces ¿que son mis paraísos?
Para mi un paraíso es un viaje improvisado, el olor a viejo de un libro. Mi paraíso es una teoría refutada al calor de la cerveza, o una tarde no planeada. Mi paraíso está en la soledad de mi terraza. Mis paraísos son noches blancas y salvajes. Mi paraíso es la soledad de mi vacío. Mi paraíso se encuentra en el café de media tarde o en la caricia furtiva de madrugada. Mis paraísos son arañazos que escuecen y se sienten a lo largo del tiempo. El paraíso es para mi la ilusión por cambiar el mundo. Mi paraíso está donde viven los sueños que se explican o no se explican, que se entienden o no se entienden. Mis paraísos viven en las miradas cómplices, las mentiras piadosas y las noches en vela. Para mi el paraíso es esa persona que te rescata de las tinieblas sin decir nada. El paraíso se encuentra en las borracheras melancólicas a deshoras. El paraíso es quedar para cenar y no tomar ni un bocado. Mis paraísos viven en los malditos versos de sabina. El paraíso para mi se encuentra en el echar de menos, en los recuerdos que viven inmutables en el tiempo, en los tequilas que alejan y unen personas, en los chupitos con cigarro de después. Mis paraísos son todas aquellas islas que se encuentran alejadas de la sociedad pero consruyen puentes de visita. Me dejaré seguro parísos en el tintero, pero mis paraísos son estos, mis pequeños momentos de felicidad.
martes, 22 de noviembre de 2011
el equilibrio es imposible
Vuelves como el agua fría que entumece los músculos hasta que duelen.
¿Y ahora? ¿Vendrás tú a abrazarme esta noche cuando tiemble?
Te (me) pregunto y la respues es siempre la misma "ni yo lo sé". Pero si cada vez que vienes me convences me abrazas y me hablas de nosotros dos y yo siento que no voy , que el equilibrio es imposible cuando vienes y me hablas de nosotros dos, no te diré que no yo te sigo porque creo que en el fondo hay algo.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Resaca electoral
Resaca electoral, 'maravillosa' resaca electoral.
La fiesta de la democracia terminó para aquellas personas simples y sencillas que no ven más allás de 15 días de campaña y un domingo lluvioso con papeleta en la mano y sonrisa de suficiencia.
¿Todavía piensas que lo simple es bueno? ¿Aún quieres la simplicidad aburrida y estipulada? Complejo, me encanta lo complejo. Nosotros, seres complejos, que una tarde de parque es un comienzo de teoría o que una noche de cachimba es un debate electoral, sabemos que esto no termina aquí que la democracia se vive 365 días al año y ahora con más razón tenemos que formar parte de ella. Sin duda me aburre la sencillez.
Hemos decidido que la derecha gobierne nuestro país. Por mi parte le daré un voto de confianza, por supuesto, pero no un juego suicida de cambio o prueba de medidas "milagro" con mi futuro, educación o sanidad. Es necesario subir impuestos, subir el IVA y aguantar determinadas medidas populares igual que durante ocho años se aguantaron medidas socialistas. La gente que me conoce, que realemente me conoce, sabe que no estoy contenta con el resultado obtenido pero desde mi absoluto raciocinio creo que era necesario un cambio que sin duda Rubalcaba no ofrecíay que cualquier otro partido político no podía ofrecer. También es cierto que un perdedor durante ocho años no es la solución, pero al menos es el cambio. Si no siempre tendremos las calles que serán nuestras.
Llevo toda la mañana leyendo estúpidos comentarios en distintas redes sociales que van desde que este gobierno es la solución hasta personas que quieren irse del país. Bendita libertad de expresión. Por mi parte, lo considero estupidez a raudales.
Debo mencionar especialmente desde mi absoluto asombro la increíble subida de Izquierda Unida que es el ejemplo de que a pesar del viento en contra luchando se consiguen resultados y no criticando de brazos cruzados el sistema. Finalmente termino con un aplauso a la diversidad ya que tenemos el parlamento más plural que se conoce en domocracia. Vamos a usarlo y a erradicar ese miedo de penetrar en las instituciones porque es posible y además recomendado.
Conversación estúpida:
-¿Me respetas ahora un poco menos?
-No, te sigo respetando igual de poco.
en el fondo, en el fondo... =)
La fiesta de la democracia terminó para aquellas personas simples y sencillas que no ven más allás de 15 días de campaña y un domingo lluvioso con papeleta en la mano y sonrisa de suficiencia.
¿Todavía piensas que lo simple es bueno? ¿Aún quieres la simplicidad aburrida y estipulada? Complejo, me encanta lo complejo. Nosotros, seres complejos, que una tarde de parque es un comienzo de teoría o que una noche de cachimba es un debate electoral, sabemos que esto no termina aquí que la democracia se vive 365 días al año y ahora con más razón tenemos que formar parte de ella. Sin duda me aburre la sencillez.
Hemos decidido que la derecha gobierne nuestro país. Por mi parte le daré un voto de confianza, por supuesto, pero no un juego suicida de cambio o prueba de medidas "milagro" con mi futuro, educación o sanidad. Es necesario subir impuestos, subir el IVA y aguantar determinadas medidas populares igual que durante ocho años se aguantaron medidas socialistas. La gente que me conoce, que realemente me conoce, sabe que no estoy contenta con el resultado obtenido pero desde mi absoluto raciocinio creo que era necesario un cambio que sin duda Rubalcaba no ofrecíay que cualquier otro partido político no podía ofrecer. También es cierto que un perdedor durante ocho años no es la solución, pero al menos es el cambio. Si no siempre tendremos las calles que serán nuestras.
Llevo toda la mañana leyendo estúpidos comentarios en distintas redes sociales que van desde que este gobierno es la solución hasta personas que quieren irse del país. Bendita libertad de expresión. Por mi parte, lo considero estupidez a raudales.
Debo mencionar especialmente desde mi absoluto asombro la increíble subida de Izquierda Unida que es el ejemplo de que a pesar del viento en contra luchando se consiguen resultados y no criticando de brazos cruzados el sistema. Finalmente termino con un aplauso a la diversidad ya que tenemos el parlamento más plural que se conoce en domocracia. Vamos a usarlo y a erradicar ese miedo de penetrar en las instituciones porque es posible y además recomendado.
Conversación estúpida:
-¿Me respetas ahora un poco menos?
-No, te sigo respetando igual de poco.
en el fondo, en el fondo... =)
viernes, 18 de noviembre de 2011
Por quien doblan las campanas...
Jueves 17 de Noviembre, en algún punto de la tarde...
Son estos mis pequeños y complejos momentos de felicidad. ¿Irracional? Es curioso, nunca me he sentido así. Siempre he sido, o creído ser, una persona dominante de mis actos o pensamientos. Me pones en la tesitura de refutar mi teoría. Me gusta, en el fondo me gusta.
Viernes 18 de Noviembre, reconfortante terraza acompañada de cigarro...
Humo. Todo es más sencillo desde este lado. Día gris y lluvioso, mañana de resaca y sonrisas. Pienso luego, dicen, existo. ¿Tópico? Yo pienso, yo nunca dejo de pensar. Necesitaba escribir, vaciar en esta libreta mi cabeza de todos los pensamientos que me atrapan.
Llevaba un tiempo queriendo escribir sobre algo que leí y hoy me parece un día melancólicamente estupendo.
"Quizá sea esto todo lo que puedo pedirle a la vida. Puede que sea eso mi vida y que en vez de durar setenta años no duré más que setenta horas. O quizá setenta y dos si contamos los tres días. Me parece que tiene que haber la posibilidad de vivir toda una vida en setenta horas lo mismo que en setenta años con la condición de que sea una vida plena... Así es que puedes cambiar tu vida de setenta años por setenta horas y me queda el consuelo de saber que es así. Si no hay nada por mucho tiempo ni por el resto de nuestra vida ni de ahora en adelante, sino que solo existe el ahora bendigamos el momento presente porque me siento muy feliz en él".
E. Hemingway "Por quién doblan las campanas"
Después de esto me encuentro con muy poco que decir, la primera vez que lo leí pensé "yo he sido capaz de vivir plenamente en setenta y dos horas" con un deje de resignación y felicidad al mismo tiempo. Ciertamente, era fabuloso.
Pero ahora le encuentro otro sentido y creo que si de verdad no hay nada de por vida prefiero vivir el momento complejo, ruidoso y coloreado en unas pocas horas. Quizá mañana no seamos nadie, pero nadie nos arrebatará nunca cada cosa que pasa en un momento.
Entonces como tú me dijiste (escribiste)... tú eliges.Quizá cuando el humo blanco recorra mi mente estaré más inspirada y ampliaré esta actualización, por el momento podemos empezar a saber por quién doblan las campanas.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Famoso sueño
Aún cuando el humo blanco se apaga y mi cordura vuelve a apoderarse de mi, no soy yo. Mi yo ebrio tiene secuestrado al sobrio y ni siquiera un lunes de resaca por la mañana es capaz de escapar. Contaré un cuento (sueño) en esta mañana apasionantemente solitaria y desencantada. Tengo que plasmarlo en papel para que no se olvide.
Yo era un comandante de algún bastardo ejército, luchándo por algún sucio ideal que no fui capaz a recordar. Y así comienza vestida de militar, pero tranquila y diáfana, con una seguridad aplastante y con la convicción en todo momento de qué debía hacer. En algún punto del tiempo me dan un ultimatum, debo rendirme y deponer las armas o explotarán una bomba nuclear en nuestro país. Pienso. ¿A quién quiero engañar? No pienso, sé qué tengo que hacer en todo momento y sé que debo contestar "yo no me rindo ante las amenazas, seguiré luchando hasta el final" Después de esto nos dan una hora, tenemos hasta las 4 para dar fin a la lucha. Nos encontramos en esta situación, yo como responsable debo comunicar al resto de mis camaradas lo que acaba de suceder y por supuesto la decisión que yo he tomado. Porque lo sabía, porque tenía que tomar esta decisión.
Pasan las horas rápidas, confusas. Y de repente me veo en una habitación que usamos a modo de cuartel, tranquila, sentada, dándole vueltas a la próxima ofensiva. Porque no pasa nada, la bomba no va a explotar. Entra un soldado, un simple soldado que lleva una granada de mano cogida. Le miro, no le tengo miedo, no tengo miedo a nada. Le veo que busca entre las cajas y los papeles de nuestro cuartel como si estuviera nervioso, como si creyera que va a pasar algo. Entonces le hablo, le digo que qué quiere, que me lo diga que sé donde se encuentra todo ubicado. Me dice que no, que prefiere buscarlo y me pasa la granada, me da la granada y la sujeto con la mano. Pasan los minutos y el pobre soldado cada vez esta más nervioso, le digo que se siente, que nos sentemos juntos a esperar la hora pero le reitero cientos de veces que no va a pasar nada, que ninguna bomba atómica va a explotar. (Sigo con la granda en mi mano) Estoy convencida, convencida hasta lo más profundo que nada sucederá e intento convencer al soldado, que a pesar de todo está muy nervioso. Nos sentamos uno frente al otro con las piernas cruzadas y dejo la granada en el centro, entre nosotros dos. Le repito que se tranquilice. Faltan dos minutos para que se cumpla la hora fijada. Nos miramos a los ojos y respiro de tranquilidad cuando veo que mi reloj marca las cuatro y nada ha sucedido. Le vuelvo a mirar y le digo ¿Ves? No pasa nada. En el mismo momento que muevo la cabeza y miro por la ventana de pequeño cuartel. Veo la bomba acercarse y su onda expansiva cada vez más cerca. No hay tiempo, no nos movemos no hablamos. El soldado me mira una última vez, como queriendo decir algo, no lo sé. Un último movimiento, intento protegerme con los brazos. Es tarde.
Momento para la reflexión como tantas veces hemos hecho mientras el humo blanco salía de nuestras bocas, la cerveza estaba inundando nuestras gargantas y las esquinas se hacían cada vez más afiladas y los colores eran cada vez más vivos y la luz se apagaba pausadamente.
¿De qué guerra estamos hablando? ¿Por qué estoy tan segura de todos mis movimientos? ¿Por qué soy yo quien manda, quien lleva las riendas? ¿Por qué decido luchar hasta el final? ¿Que hubiera pasado si me rindo, si tomo la decisión de rendirme? ¿Tendría que morir? ¿Qué significa esa estúpida granade de mano? ¿Quién es ese soldado que perturba mis tranquilidad y serenidad? ¿Por qué estoy tan tranquila? ¿Por qué tengo unos segundos de paz desde que son las cuatro hasta que veo como la bomba nuclear se acerca? ¿Por qué mi último movimiento es protegerme?
domingo, 13 de noviembre de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)