domingo, 15 de octubre de 2017

1502

Ahora que es tarde y que todo parece verse con una luz especial, me siento y pienso.
Pienso en cómo volver al principio, descubrir en qué punto exactamente nos perdemos. Yo me pierdo. Tú que ni ahora ni cuando los puentes de mi barca se hayan roto hacia tu isla volverás a rescatarme con cinco líneas de Cortázar. A ti que el infierno te quema ahora que ya no me buscas de noche. Ahora que tu certeza puede más que tus ganas de encontrarme en cualquier baño de antro desgastado. Tu certeza que mata esas etílicas palabras de revolucionario de prestado, de bolivariano idealista, esas palabras que me invitaban a beberme los días a fumarme contigo las noches. Tu certeza, ahora, que tapa a la política que se hacía desnudos en la cama, que hiela a tu guerra fría que nos hacía arder. 
Odio tu certeza y la mia de saber que no vendrás cuando deje de pintar de colores tu techo.

miércoles, 11 de octubre de 2017

030

¿Cuánto tiempo hacía? ¿Cuánto desde la última necesidad irrefrenable de dejarlo todo para escribir? ¿Conoces esa sensación? Yo la conozco demasiado bien.
Esa necesidad apremiante de parar el mundo, de escapar unas horas para vaciar mi mente. Es realmente acogedora esta sensación.
Me doy cuenta de que las cuatro o cinco o veinte líneas escritas aquí y allá durante este tiempo no son nada como esta sensación de parar y escribir ahora.

Te pienso, personaje sin nombre, y tus preguntas vienen a revolver mi mente.
Viajo deprisa ahora por calles nuevas, corro, a veces, para que el desasosiego no me encuentre. Me escondo en pequeñas callejuelas grises, blancas, azules... me escondo por si decides venir a encontrarme. No lo espero.

Te pienso, Conductor Suicida, y a veces creo volver a verte en el asiento trasero del coche diciéndome que sí, que te sentarías conmigo a ver arder el infierno. Pero ahora, tanto tiempo después, la madrugada te parece fría y las ojeras de gata sentada en el tejado azul se vuelven un problema.

Tú, Hombre del traje Gris, vienes y me recuerdas que es difícil competir con "mi Annie Hall, mi Gioconda, mi Wendy, las damas primero..." Tú no puedes perder.

Apenas silencio en habitaciones desiertas.
¿Quién eres? Me preguntas. Quién quiero ser, te respondo.

lunes, 30 de septiembre de 2013

1333

Tengo miedo de mi, del caos que soy capaz de provocar. Tengo miedo de no entenderme ni que me entiendan. Divago y me pierdo a kilómetros de aquí. Quiero viajar y volar. Quiero volar como antes. como cuando era feliz. Quiero reirme e ilusionarme. Quiero que vuelvas a escribirme en la espalda por qué me quieres o por qué has dejado de hacerlo. Quiero gritarte y decirte que yo ya no estoy aquí, que soy otra persona que camina y respira como yo pero que no siente. Quiero volver a acostarme en tu espalda, quiero follarte de madrugada y quiero darte miedo. Quiero echarte de menos y perdonarte y olvidarme de tu cara. Quiero volver a conocerte, quiero volver a follarte con prisa, a deshoras, sin que me eperes, sin que esperes nada de mi. Quiero volver a sentirme confiada contigo, quiero volver a estar orgullosa de llevar un tio raro a mi lado, quiero que me mires con deseo en los bares y que me lleves a follar cuando todo el mundo nos mire. Quiero verte borracho y disfrutar de lo oscuro de la vida, de lo sucio del amanecer, de la luz como enemiga. Quiero, de nuevo, olvidarte y conocerte cien veces y beberte cien veces y fumarte cien veces y follarte en el asiento trasero de cualquier coche. Quiero conocer tu ausencia y enamorarme de nuevo de lo oscuro, de la risa, de la cerveza, de las palabras, pero quiero, sobretodo, volver a enamorarme con cinco líneas de Cortázar.

viernes, 28 de diciembre de 2012

1047


La primera vez que escuché esta canción pensé en ti, Conductor Suicida. Te veía tan fuerte, tan seguro, tan decidido. Habías conseguido algo que yo siempre he soñado, conseguir cerrar con el pasado, pegar un portazo y no volver más. Mirar hacia otro lado y no gastar innumerables horas y minutos, cigarros y humo blanco pensando en el pasado, pensado en si no será mejor cualquier otra vida anterior. Y es esto que yo te envidiaba.

Yo que he gastado noches, mentiras, suspiros, tabaco, alcohol y tiempo, demasiado tiempo en esas historias perdidas, supuestamente olvidadas pero que vuelven, que siempre vuelven.

Pero ayer, en vísperas de mi 21 cumpleaños escuché de una forma distinta la frase "y desde que te has ido la bailo igual contigo que sin ti", quizá no pueda ahora explicar el sentido completo de lo que sentí en ese momento, en el que, por otro lado, volaba con el humo blanco y la velovidad del coche en mi piel. Pero lo hice, me di cuenta de que esta frase cobra todo el sentido en mi vida y que no debo sentirme culpable por volver al pasado, por recordar al hombre del traje gris, pero debo seguir en el presente, en este presente que es todo tuyo Conductor suicida.

jueves, 29 de noviembre de 2012

martes, 9 de octubre de 2012

216


(fragmentos de la libreta de las deshoras, de la soledad íntima, del dolor como costumbre)

[...] tengo miedo como tú de lo que hay fuera, de lo que pasa dentro. [...] No hay nada como una hoja en blanco y un boli para descargar la mente. [...] Te dolió un día creer que no eras ese 100% que busco en mi vida, te equivocaste entonces: no existía, no eran más que las barreras naturales de mi mente, la precaución, para salvarme del dolor. Pero qué puedo hacer yo, ¿conformarme con el porcentaje de ti que quieras darme? [...] no puedo sentarme paciente a esperar que de nuevo quieras marcharte porque decidas que lo que sucede entra en conflicto con tu yo profundo. [...] Quiero saber si puedo enfrentarme a las puertas del dolor contigo, de la atrocidad misma y tenerte de la mano sin que el miedo, aquel que sentirás y que también recorrera mi cuerpo, te haga irte sin mirás atrás. [...]

martes, 25 de septiembre de 2012

2331

Y aquí estoy, otra vez, ante la sucia libreta, gastada y vieja. Esta que ya tiene más noches en vela de las que me gustaría recordar. Y de nuevo tú.
Escribo poco, las musas me esquivan desde hace un tiempo, será también que mantengo a raya el dolor. No soy perfecta, mi método no es infalible.
¿De qué tienes miedo? Esta pregunta me da qué pensar. Pero entraremos en debates metatemporales en otro momento.
Qué se pierde en cada segundo y qué se gana si se puede ganar algo con la pérdida, es algo que desde hace un tiempo me resulta intrigante. A veces creo que no soy yo, sino una forma prismática de mi, la que vive mi vida. ¿Quién soy yo? Suele ser esta mi pregunta estrella. ¿Qué tengo? ¿Ideales? ¿Convicciones? ¿Principios? ¿Cuánto valen? ¿Tú lo has conseguido? ¿Sabes quién eres? Tú, a pesar de todo, que no me juzgas, no lo hiciste. Lo sé, lo sé. Yo sabía que era cuestión de tiempo, digamos que los dos lo sabíamos. Pero yo quería conducir deprisa por las avenidas en lluvia y un golpe no era suficiente.