viernes, 7 de septiembre de 2012

1302

Sienta bien dormir doce horas seguidas. Sexo, asesinatos y conversaciones inquietantes.

martes, 4 de septiembre de 2012

013

Demasiadas veces he sentido, dicho o escuchado que solo se puede escribir cuando algo va mal. La prosa, el verso, las musas aparecen solo cuando no hay nada más salvo dolor o vacío o ausencia. Hoy escribo desde el vacío, desde el miedo, si queremos llamarlo así. Hoy escribo desde dentro y hacia dentro. 


domingo, 15 de julio de 2012

el poder de la mente

No hacer nunca lo que no quieres.
Con esa máxima por bandera conduzco mi vida, no es fácil, casi nunca lo es pero no lo ha sido especialmente esta noche. Sabes qué tienes que hacer, qué debes hacer pero no quieres. Sabes lo que deseas hacer. Surgen los problemas en mi mente.
Sin más me encuentro en una playa abarrotada de gente, con esa música dolorosa y angustiante. De fondo tenuemente un cantautor toca, casi inaudible pero reconocible. Los acordes sabineros van tomando forma y no puedo evitarlo, me acerco. No puedo, no debo quedarme. Lucho. Unas palabras diabólicas. Me quedo. De repente, conciertazo en directo, con la arena de la playa rozando mis pies y una cerveza fría acompañda de humo blanco. ¿Se puede pedir más? Buena compañía y eso también lo tengo. Y cuando no esperaba más, cuando todo era perfecto acaba el concierto con una voz rota  y nos dieron las diez y las once las doce y la una y las dos y las tres y tú Conductor Suicida susurras en mi oido unos tímidos versos. Y es, en ese momento, cuando me alegro de sobrevivir, de haber luchado todas y cada una de mis batallas, de lucir mis cicatrices (o vivir, como tú lo llamas) y de estar aquí. Archivo en mi mente cada sonido,cada olor.
Más tarde vuelvo a mi obligaciòn. Pero el sucio reggaeton ya no me molesta, los vomitivos tios borrachos me dan igual, el agobio, garrafón, colas, los viceversa han dejado de importarme porque el poder de la mente es increíble y la mia no se fue en toda la noche del concierto, ni de los acordes, ni de tu abrazo Conductor Suicida.
Volaré

miércoles, 20 de junio de 2012

114

Y otra vez aquí, ante esta libreta sucia y gastada, llena de palabras y frases sin sentido, sin apenas coherencia. Esta libreta que escucha lo que dice mi voz en silencio, que viaja conmigo y se llena con mis pasos. Camino sin más razón que el placer de caminar, sin prisa, paseo. A veces vuelvo a sentirme como el caminante lejos del hogar. Miro atrás, solo un momento, para coger fuerzas, vuelvo a ese verano mágico, vuelvo al norte, vuelvo al sur y miro hacia delante. Vuelvo al momento presente, y cojo mis maletas que aún siguen cerradas, preparadas para volver a cogerlas e irme. De nuevo, sin más camino que el camino en sí.

martes, 19 de junio de 2012

4.

Llovía. Nadie lo sabía pero a ella le encantaba la lluvía. No quería reconocerlo, quizá porque cuando llovía sentía una sensación tan íntima que a veces la hacía estremecerse. Era algo muy especial, la lluvia. Ahora se encontraba sentada en su terraza, pensando y mojándose, sin hacer ruido. Ruido, hacía ya tiempo que el ruido le molestaba. Era incapaz de aguantar el ruido de la gente, sus estridentes voces, e incluso el ruido de sus risas se le hacía casi insoportable. Quizá por eso buscaba el confort de los espacios pequeños, el calor de poca gente y la conversación armoniosa y pausada de los pequeños grupos. A ella le gustaba la voz de estar en la cama, esa voz tranquila y casi silenciosa, sin prisa. Llueve más fuerte, ella piensa que debería entrar pero se siente agusto ahí fuera. Puede pensar. Se pregunta quién más se estará mojando esta noche. Se pregunta también si compartirá alguna vez la lluvia. Quizá la lluvia sea su forma de permanecer en equilibrio, no siempre perfecto, con su oscuridad y su luz. Extraños visitantes, piensa. Está bien, se dice. Todo parece estar bien, pero a veces calla, porque tiene miedo y entonces busca el ruido y la gente y la risa y tiene prisa y espera que algo suceda. No obstante, nada sucede y eso la intriga, y se acuesta a su espalda y respira en silencio y ya no espera que algo suceda, porque está sucediendo y piensa que ese es un buen sitio para vivirlo.

martes, 12 de junio de 2012